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Por Arnaldo Canales B.

Muchas de las cosas que nos preguntamos los padres y madres en la formación del carácter y de la personalidad de nuestros hijos, están vinculadas a  ¿Podremos entregarles las herramientas y competencias para que puedan  desenvolverse de forma práctica y humana en una sociedad que nos invita cada vez al individualismo, a la desconfianza y a la competencia?

De estas preguntas, una de las respuestas más importantes en este último siglo es la importancia que tiene el desarrollo de competencias emocionales, en el mundo de las emociones tenemos tres opciones que generalmente  lidian en nuestro día a día con nuestros niños y los mismos adultos,  es ¿Hacia dónde nos dirigen las emociones? ¿Vamos hacia dónde deciden las emociones? ¿Son ellas las que dirigen  nuestra vida? O ¿Vamos dónde las emociones de las demás personas nos dicen que nos llevan o lo otro, ¿Decidimos qué emociones vamos a tener nosotros respecto a esta invitación que nos hacen las emociones a diario?

Dentro de este mundo me gustaría comentarles sobre la importancia de las competencias emocionales, primero ¿Qué son las competencias emocionales? En términos muy simples son un conjunto de conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes que son muy necesarias y relevantes en los niños  en la toma de conciencia ¿Qué significa esto? Se refiere a que tenemos que ser capaces de comprender, expresar y regular de forma eficiente cada uno de los estados y fenómenos emocionales que transitan en nuestra vida. La finalidad que tienen el desarrollo de competencias emocionales en otras palabras, es tener ciertas condiciones para poder decidir ¿Qué vamos a hacer? ¿A dónde vamos? y ¿Cómo nos vamos a desenvolver de una manera eficiente respecto a estos estados emocionales?

Hay que comprender obviamente que las competencias emocionales no son fáciles de adquirir, que hay que tener un trabajo permanente, sistemático y continuo que tiene que ver con el ciclo de la vida, el desarrollo de las competencias emocionales, sin duda, va a favorecer la adaptación de los niños en el contexto social y obviamente una mejora en el afrontamiento  de los retos que le va a plantear la vida en el futuro.

Considerando los aspectos más importantes y las dimensiones que trabajan las competencias emocionales, sin duda, están: el desarrollo de conciencia emocional, regulación de nuestras emociones, autonomía emocional, competencias sociales y habilidades para la vida y bienestar. Estas cinco dimensiones son relevantes y necesarias para construir y desarrollar niños y seres integrales.

Me gustaría ahondar en términos muy simples en cada una de estas cinco dimensiones para poder dar a entender a cada una de las mujeres y madres que permanentemente buscan este desarrollo integral en los niños,  la importancia de la educación emocional  partiendo con el desarrollo de las competencias emocionales. Por ejemplo, la conciencia emocional es el primer paso para desarrollar esta capacidad de toma de conciencia de nuestras emociones y tratar de poder identificar las emociones también en los demás. Es una habilidad que busca que el niño, incluso el adulto pueda captar este clima emocional en contextos determinados, ¿Qué significa esto? que tenemos que trabajar la auto observación y  la observación también de los comportamientos de las personas que nos rodean. Muchas veces nos encontramos que vamos a un lugar y decimos aquí el ambiente esta tenso, o vemos una situación de conflicto, identificamos el momento  y nosotros somos capaces de regularnos, tomamos distancia, o en entornos de clima emocional más sanos, nosotros también tenemos una disposición emocional distinta, frente a una fiesta, a un encuentro más positivo, o bien con amigos, tenemos una disposición porque somos capaces como adultos de encontrar este contexto emocional de esta auto observación. Pero, ¿Qué significa auto observación? Se refiere a comprender las causas y consecuencias de estas emociones, evaluar la intensidad de la emoción,  reconocer y utilizar un lenguaje, el lenguaje de las emociones desde una perspectiva de la comunicación verbal como no verbal.

Después tenemos la regulación de las emociones, un tema muy importante en la actualidad, ya que los niños no son capaces de regular sus emociones y es muy importante acá no confundir la regulación, el control o el manejo de las emociones, con  la represión de las emociones que son cosas distintas, muchas veces nos dicen que no hay que regular las emociones, sí, lo que no podemos hacer es reprimir las emociones, por ejemplo: un niño que no tolera la frustración, el manejo de su ira, la impulsividad, la rabia. O por ejemplo;  algo tan fuerte hoy en día como es retrasar las gratificaciones, la habilidad de afrontamiento de situaciones de riesgo,  como en adolescentes el consumo de drogas y la violencia. La capacidad de poder trabajar la regulación emocional es tan potente que inclusive va implícito en el desarrollo de la empatía  y todos estos ejemplos tienen que ver con regulación emocional.  Para esto, una de las cosas que se ocupa hoy en día y que están comprobadas científicamente es trabajar “la respiración de los niños”,  buscar espacios donde los niños sean capaces  de encontrarse con ellos mismos, no auto regularse sino, encontrar ciertos mecanismos que le permitan de alguna manera desarrollar gradualmente y de forma lúdica este desarrollo de conciencia, para que cuando los niños estén en situaciones muy complejas sean capaces de tener un diálogo interno positivo, imaginación positiva y/o emotiva, asertividad, entre otras.

Al referirme a la tercera dimensión que trabaja el desarrollo de competencias emocionales tiene relación con la autonomía emocional,  tener la capacidad de autogenerarse emociones apropiadas en el momento que se necesite. Nosotros tenemos dos caminos frente a situaciones de conflicto y es importante que también les enseñemos esto a los niños. Yo puedo tener un conflicto y tengo dos formas de verlo: desde lo negativo o desde lo positivo. Quizás el resultado no será el que yo quiera, pero cuando yo elijo el lado positivo me permito expresar conmigo mismo una autocompasión, me valido, me quiero y es mucho más sano el transito independiente del resultado que desde la visión negativa. La autonomía emocional lo que busca es esta capacidad de  autogenerarse la emoción apropiada en el momento y contexto que se necesita. Esto es fácil de decir pero es muy difícil de lograr, también la autonomía emocional ayuda a desarrollar en los niños  la capacidad de autoestima, de automotivación, actitud positiva ante la vida y un trabajo desde  la  responsabilidad de ellos mismos frente a su cuerpo, a sus necesidades y con este llamado desde el cuerpo. Estos estados neurofisiológicos  que las emociones nos están constantemente dando como mensaje.

La cuarta dimensión tiene que ver con las habilidades sociales que facilitan las relaciones interpersonales entre los niños, los jóvenes y los adolescentes, como por ejemplo la escucha, esta capacidad de empatía que hablaba recién, abren también la puerta a desarrollar actitudes pro sociales, que se sitúan sin duda, en una actitud y una mirada mucho más crítica respecto, por ejemplo:  hostilidad, racismo, machismo, xenofobia. Si el niño es capaz de desarrollar esto desde pequeño, evitará los problemas sociales que éstas ocasionan en el futuro. Las competencias sociales  predisponen a la creación de un clima social favorable por el trabajo tanto  productivo y satisfactorio en cada uno de los vínculos que los niños desarrollan en su vida. Sin duda, las competencias emocionales ayudan al desarrollo y bienestar  emocional de las personas, que a la larga es lo que todos buscamos, tener  niños felices y plenos en nuestra vida.

Por esto, es tan importante, cerrando el ciclo de estas cinco dimensiones, pensar ¿Cómo logro esta quinta y última dimensión que es la habilidad para la vida y el bienestar? ,  ¿Cómo adaptamos nuestro comportamiento apropiado y responsable  para afrontar satisfactoriamente los desafíos de la vida de estos niños?  ya sean personales, familiares, profesionales o en pareja, su vinculo que va a tener en comunidad en forma permanente. Las competencias emocionales en la actualidad son un desafío relevante que tienen que trabajar primero los padres con ellos mismos, cuando hablamos de ser entes modeladores, estilos de crianza democráticos donde los niños también desarrollen el pensamiento crítico. El bienestar emocional, es la capacidad de gozar de manera conciente a pesar de todas las dificultades que podamos tener en nuestras vidas.

Por lo tanto, tener competencias emocionales en concreto, es desarrollar la inteligencia emocional de los niños ¿Para qué? No para que sean personas exitosas y felices en la vida, la educación emocional no garantiza eso, porque muchas veces tendremos problemas en la vida, pero cuando se presenten  tendremos la capacidad de poder tomar conciencia y contar con  herramientas, habilidades y destrezas para enfrentar estos  momentos malos, y podremos dirigir y transitar de una forma más sana frente a ellos, por eso, es tan importante la educación emocional,  tan importante que los padres, las madres, los educadores se formen y trabajen  desde el desarrollo de sus propias competencias emocionales  para contribuir así entre todos, a una mejor sociedad.  Por eso es tan importante que apoyes la Ley de Educación Emocional y te invito a que sigas a Fundación Liderazgo Chile en todas las redes sociales.

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