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Por Arnaldo Canales B.

Estamos viviendo tiempos complejos, primero en octubre pasado un estallido social y luego nos vemos enfrentados a una emergencia sanitaria con el COVID-19 la cual ha llegado a declararse una Pandemia a nivel mundial.  Nos hemos visto en la obligación y responsabilidad social de resguardarnos en nuestros hogares junto a nuestros seres queridos y en otros casos las personas deben pasar por esta crisis solas.  Es por esto, que nos vemos en la necesidad de compartir con ustedes medidas de prevención para lograr mantener un equilibrio y bienestar emocional dentro de nuestros hogares ya que aún no sabemos cuánto tiempo pasaremos en nuestros refugios.

Un estudio de la University College London realizado por psicólogos descubrió que las personas que tenían relaciones negativas en su hogar tenían mayor riesgo de ataques cardíacos con consecuencias mortales.  Quizás no lo hacemos de manera consciente pero en ocasiones creamos ambientes hostiles ya que no existe dialogo, sonrisas, conexión entre los distintos integrantes del grupo familiar, cada uno viviendo su “propio mundo”, en constante competencia sin dar lugar a la paz y serenidad. Este es uno de los hábitos que en este periodo de crisis debemos evitar y la pregunta inmediata es ¿Cómo? Las personas tienen recursos naturales para enfrentarse a los problemas.

Es importante promover el uso de sus propias estrategias positivas que cuiden y protejan la salud mental y física, evitando aquellas estrategias que pudieran afectar la salud. Esto les ayudará a sentirse más tranquilos y a recuperar el sentido de control de las circunstancias.  Es vital para nuestro bienestar compartir con la familia, reflexionar en relación a lo que sucede en el país, qué siente cada integrante de la familia, saber qué emociones están a flor de piel, acordar rutinas a nivel familiar y personal, si éstas no existen en el hogar, es buen momento para crearlas.

Así también un estudio realizado por la Escuela de Medicina de Harvard señaló que la exposición frecuente a los gritos puede causar trastornos de personalidad y afectar la estabilidad emocional de los niños porque afecta la estructura y la integración de ambas partes del cerebro infantil. Por esto, es importante que no existan los gritos dentro del hogar, debe ser un ambiente armónico y de sana convivencia. Como padres también nos vemos  expuestos a emociones como miedo, stress, e incertidumbre frente a esta Pandemia, pero no existe justificación para relacionarse con nuestros seres queridos a través de ningún tipo de violencia. Los padres debemos buscar las estrategias necesarias para regular nuestras emociones y así poder posteriormente contener a nuestros hijos.  Pero, para regular primero debemos identificar, reconocer y gestionar nuestras emociones, el Coronavirus supone un reto para la salud mental de todo el país.

Es incierta la duración de esta “reclusión solidaria” pero debemos ser responsables y respetarla, y como pasaremos las 24 horas del día en el mismo entorno, es necesario prevenir que se convierte en un caos, ya que influye directamente en nuestro estado mental, físico y emocional. Por lo mismo, convivir en un ambiente desorganizado genera desanimo y stress ya que al observar  entornos caóticos no aprovechamos los recursos existentes como grupo familiar. Para prevenir llegar a esta situación, debemos establecer acuerdos y reglas para mantener un orden, cuidado y limpieza de nuestro espacio. Hacer parte a toda la familia de esta estrategia los valida como integrantes significativos, desarrolla la creatividad y toma de decisiones.

Inevitablemente medidas como esta; Cuarentena, afectan nuestras rutinas a nivel familiar, laboral y social pero es primordial alejar el dramatismo de nuestros hogares, ya que las quejas constantes, el negativismo y sentimientos de pesimismo afectan a quienes nos rodean, y a nosotros mismos, obviamente nos sentiremos abrumados, angustiados e incluso asustados, ya que como padres y madres nos sentimos responsables de nuestros seres amados, pero está en nosotros rescatar lo positivo de cada circunstancia por muy desfavorable que ésta sea, y para esto es muy importante ser consecuentes, no podemos pedir un ambiente positivo y nosotros hacer un melodrama de lo que ocurre. De seguro si nuestra actitud es positiva disfrutaremos de las cosas simples con nuestras familias, y de verdad cosas tan sencillas como contar un chiste,  haciendo dinámicas o juegos de mesa.

Es tan importante tratarnos bien, con respeto, con cariño, y amabilidad que si estos conceptos no existen en un hogar no se puede avanzar, ya que depende de nosotros como sociedad que la desvalorización no exista. No es difícil expresar aprecio por quienes nos rodean, no se necesitan grandes acciones pero  reconocimientos o elogios a través de una palabra o un gesto son suficientes para alegrarle el día a una persona. Debemos recordar que todos somos únicos y merecemos ser valorados.

José Antonio Luengo Latorre, miembro del Colegio Oficial de Psicología de Madrid, explica que todos los factores psicológicos de esta reclusión colectiva se resumen en tres facetas que debemos controlar: Pensamientos, Emociones y Acciones.   Refiere que lo importante no es lo que nos pasa, sino qué pensamos sobre lo que nos pasa. (Pensamientos). Por otro lado, una cosa es lo que pensamos y otra, lo que sentimos (Emociones) y por último pensar en objetivos a corto plazo (Acciones).

Necesitamos comprender la realidad y entender que hacemos lo correcto permaneciendo en nuestros hogares y explicárselo a nuestros hijos de manera sencilla pero clara. Definitivamente tendremos días buenos y malos, a medida que pasen los días llegará un momento en que no sabremos qué día es, pero para manejar la nueva situación es importante planificar, informarse correctamente y mantener los contactos sociales. Pero, además, podemos aprovechar las singularidades del momento, el tiempo inesperado para desarrollar nuestra creatividad y generar espacio de dialogo y reflexión. Vamos a disponer de un tiempo que no tenemos habitualmente, y nos quejamos de no tenerlo, no olvidemos que debemos rescatar lo positivo de las situaciones.

A continuación entregaremos estrategias para estos tiempos de resguardo, donde se están generando altos niveles de ansiedad.

  • Establecer nuevas rutinas, crearlas en familia
  • Trabajar los hábitos de limpieza, orden, estudio, momentos de distensión y ocio
  • Fijar expectativas de cooperación
  • Planificar actividades en familia
  • Potenciar la vida en comunidad hogareña, buscando instancias de encuentro
  • Ser empáticos con los afectados
  • Buscar información solo en fuentes confiables y en horarios determinados
  • Dosificar la información; la sobreinformación puede resultar agobiante
  • Mantenerse conectados con los círculos sociales a través de redes sociales
  • Ayudar a los niños y niñas a expresarse de forma positiva
  • Realizar ejercicios y alimentación saludable
  • Escuchar y actuar con empatía

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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