Aportes de educación emocional en la convivencia escolar

Desarrollando un cierre y una vinculación en el ámbito de la convivencia escolar, se dice que ésta es un aprendizaje que se enseña y se aprende y se expresa en distintos espacios formativos, no tan solo al interior del aula, si no que también en los diferentes lugares y momentos a los que nos enfrentamos en el día a día de la escuela.  

Desde lo expuesto, se desprende que el docente es aquel mediador de los procesos de convivencia que experimentas sus estudiantes y es desde esta gestión que se encuentra un instrumento orientador para las prácticas pedagógicas, denominado “Marco para la Buena Enseñanza”.

Marco para la Buena Enseñanza

 

Este instrumento pretende desarrollar y fortalecer la reflexión pedagógica, las prácticas de aula y el trabajo docente en general, a través de dominios, que buscan que el docente implemente en su labor diaria. En esta propuesta se busca el desarrollar mejoras en la implementación de los diversos programas con los que se cuentan, entregando un mayor énfasis al desarrollo emocional de los estudiantes, pero desde una mirada reparadora, desde el adulto y posteriormente en los niños y niñas. En este documento se han distinguido cuatro criterios que proporcionarán un clima favorable, lo que permitirá un mejor progreso de la convivencia escolar, poniendo hincapié en el dominio “Creación de un ambiente propicio para el aprendizaje”, del que se desprenden los cuatro criterios que se presentan a continuación:

 

  1. Establecer un clima de relaciones de aceptación, equidad, confianza, solidaridad y respeto. Este punto se fundamenta a través del proceso de autoconocimiento que deben desarrollar los docentes, para posteriormente poder desarrollar en el aula un clima con las características que describe.

  2. Manifestar altas expectativas sobre las posibilidades de aprendizaje y desarrollo de todos los estudiantes. El desarrollo de un conocimiento de la ontología del lenguaje nos permite ser conscientes que éste crea realidades, desde esa mirada, la educación emocional es una fuerte herramienta de desempeño para el profesor en el aula.

  3. Establecer y mantener normas consistentes de convivencia en el aula. Podremos mantener una buena convivencia a través del desarrollo de la escucha y la empatía, dos competencias que son desarrolladas a través de la educación emocional.

  4. Establecer un ambiente organizado de trabajo y disponer de espacios y recursos en función de los aprendizajes. Si el profesor tiene una buena relación consigo mismo, podrá establecer una buena relación con los otros, lo que se alcanza a través de un desarrollo de la consciencia emocional.

 

*Fuente: Marco para la buena enseñanza

 

Finalmente podemos observar que las instituciones de nuestro país han desarrollado instancias, protocolos, etc. para el logro de una buena convivencia al interior de los establecimientos de nuestro país. Si bien existen los elementos mencionados, no se ha podido lograr un porcentaje significativo de efectividad, como lo muestran los siguientes antecedentes.

 

Los antecedentes que se exponen a continuación se relacionan con diferentes factores que influyen en las estadísticas que se presentan, como lo es el abandono físico, maltrato físico, maltrato emocional, stress infantil, abandono emocional, situaciones precarias, entre otras. Es importante clarificar que la educación emocional no es el desarrollo de una psicoterapia, es como su nombre lo dice “educar las emociones”, lo que le permite al ser humano conocerse y reconocerse, favoreciendo la conexión integral de la persona, permitiendo el cambiar las cifras que se mostrarán, desde una estrategia educativa y no castigadora. 

 

La realidad de Chile: El gran problema detrás de la educación actual:

 

  • Según datos de la Fiscalía, entre 2008 y 2014, 94.555 menores entre 14 y 17 años fueron.

  • El total de delitos cometidos por adolescentes en el período asciende a 362.429, lo que llevó a 114.717 sentencias condenatorias.

  • Sólo un 3.5% de ellos fue a un Centro del SENAME.

  • Según Paz Ciudadana, nadie se ha hecho cargo de ofrecer programas orientados a la recuperación de los menores infractores.

 

Estos primeros antecedentes muestran que la Familia necesita cumplir con su rol de entregar seguridad y oportunidad de desarrollo integral, lo que demuestra un escaso manejo de habilidades parentales.Además, se observa que se necesita desarrollar planes orientados a la recuperación de los antecedentes que se muestran.

                                                           

  • 61% de los jóvenes en Chile ha sufrido Bullying.

  • 21.4% Aumento las denuncias de Bullying 2017.

 

Existen programas orientado a combatir el Bullying en las escuelas, pero su efectividad no ha sido del todo exitosa, ya que se observa el aumento de las denuncias.

 

  • 26% de los niños sufre violencia física o sexual grave en el hogar.

  • La prevalencia total para trastorno psiquiátrico + discapacidad psicosocial en niños y adolescentes es de 22,5%,

  • Entre 2009 y 2015 el consumo de marihuana se duplicó entre escolares, llegando a 34%.

  • Tenemos 1.2 millones de niños y adolescentes con algún trastorno sicosocial severo.

  • 22% de los chilenos tienen sintomatología depresiva.

                       

Éstos últimos muestran situaciones producidas por situaciones como abandono físico, maltrato, entre otros, en donde los cuidadores o responsables de los niños y niñas, con cuentan con las herramientas necesarias de autocontrol, empatía y reconocimiento de problemas graves que les impide desarrollar sus labores de forma adecuada. Todo esto indica que la familia, docentes, asistentes de la educación y directivos son los grupos a trabajar desde la educación emocional, en primera instancia.

 

*Fuente Educación 2020

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